Atendemos personalmente cada primera consulta. En esa conversación valoramos el asunto, planteamos cómo lo abordaríamos y, si procede, fijamos los términos para trabajar juntos.
Nos cuenta el asunto en sus términos. Sin formularios largos ni interlocutores intermedios — habla directamente con uno de los socios.
Le decimos con franqueza si es un asunto en el que podemos aportar valor, cómo lo enfocaríamos y qué implicaciones —jurídicas y de plazos— prevemos.
Si tiene sentido seguir adelante, fijamos por escrito los términos del encargo: alcance, equipo, plazos y honorarios. Sin sorpresas posteriores.